¡Bravo, Mauricio!

¡Bravo, Mauricio! — page 3
Mauricio se sentía a gusto en la casa de los Marciel llena de charlas risas cocina y el sonido de los platos Inclusive después de que Mauricio se había ido a dormir le encantaba escuchar el sonido reconfortante de todo a su alre dedor Escuchaba al tío Edi silbando y el suave zumbido de la máquina de coser de la abuela Marciel Escuchaba el retumbar de camiones y perros ladrando afuera en las calles de abajo Y a cada rato Mauricio escuchaba una cosa maravillosa que lo hacía apretarse entre sus propios brazos y escuchar muy detenida mente Era el sonido de voces cantando Subían y llegaban a él por su ventana como el dulce aroma del pan levantándose en una panadería Mientras escuchaba a veces Mauricio cantaba también