El Terrible Hodag

El Terrible Hodag — page 3
Cuando se oscurecía el Hodag salía de su cueva La tierra retumbaba cuando caminaba La enorme mandíbula del Hodag se abría tan grande que de una sola engullida se comía un arbusto entero En la mañana enormes huellas se encontraban por donde él había caminado y partes completas del bosque aparecían sin arbustos donde él se había alimentado